Hace unos cuantos años, no os voy a desvelar mi edad en mi primer artículo, tomé una de las decisiones más sabias de mi vida, algo que ha marcado mi existencia desde entonces y que espero seguir al pie de la letra hasta el resto de mis días. Me refiero al uso de mi cabeza a la hora de tomar cualquier decisión. No fue algo espontaneo, no fue que de repente me di cuenta de ello, sino más bien fue el resultado de madurarlo durante el trascurso de los años.
La verdad es que empecé muy mal ya antes de nacer. El médico le dijo a mi madre que tenía que practicarle una cesárea porque en la ecografía vieron que tenía la cabeza en el culo y el culo en la cabeza No, no os asustéis, resulta que estaba al revés, que en vez de nacer de cabeza iba a venir a este mundo, de culo. Estaba claro que nunca llegaría a ser ingeniero de caminos.
Cuando estaba en EGB mi maestra me pilló peleándome con Raul en el pasillo del cole y al explicarle el motivo de nuestra disputa nos hizo entender que las cosas no se arreglan con violencia, que esos eran los métodos usados por nuestros padres y abuelos, pero que hoy en día los conflictos se arreglan usando la cabeza. Bastó un cruce de miradas, en mi siguiente encontronazo con Raul, para darnos cuenta que el consejo de la maestra no era de nuestro agrado. Me dieron 8 puntos. Siguiendo su consejo , nos liamos a cabezazos, como verdaderos cabrones, hasta que me abrió una brecha que iba desde la ceja hasta la oreja. Si, 8 puntos.
Antes de acabar EGB, la misma maestra, que ya era nuestra tutora y que parecía que ya no se iba a despegar nunca de mi , me aseguró que no tenía más que serrín en la cabeza. Yo, como no era gilipollas, aunque había repetido un par de cursos, pillé el mensaje al vuelo. Aquella vieja con cara de amargada , utilizó una metáfora , para que mis compañeros no se dieran cuenta y lo que me estaba diciendo en realidad es que tenía caspa. Seguí un tratamiento completo de 1 mes untando mi cabeza con HS Fromline PV neutro. Al acabar el tratamiento, le comenté a mi tutora, a la que ya estaba cogiendo cariño, que ya no quedaba serrín en mi cabeza, enseñándola el bote vacío de HS Fromline. Me miró fijamente y me dijo, es verdad , ya no tienes serrín, tienes la cabeza hueca. Puf, pocas veces he estado tan orgulloso de mi mismo, me había quitado las caspa de un plumazo. Lo que no he entendido nunca es por que decían de Juan, mi compañero, que tenía una cabeza brillante. No me parecía que la tuviera más brillante que los demás, pero como era mi colega, me parecía bien que se lo dijeran.
Cuando fuimos al instituto tuvimos que elegir las asignaturas a estudiar, Ciencias, letras ….. dicen que algunos tienen cabeza para las matemáticas, cabeza para los idiomas , cabeza científica, cabeza para las letras, y mi cabeza …. Como es ??? Aparte de cabeza dura. No sabía que elegir. Me estuve comiendo la cabeza durante un par de días y ...... empecé a currar ............ en el puerto..
Mi madre siempre me comparaba con mis colegas .... tu amigo Juan, ese si que tiene la cabeza bien amueblada. Haría cualquier cosa con tal de ver contenta a mi madre, así que me empece a amueblar la cabeza, cuatro pendientes en la oreja izquierda, piercing en la ceja derecha y otro en la lengua, y dos tatuajes, uno en cada patilla. Eso si, todo de calidad, nada de Ikea. Salía a la calle más chulo que nadie, con mi cabeza bien alta y bien amueblada.
Y un día me enamoré de una chica. Todo el día con la cabeza en la luna , pensando en ella. Si, ella me hizo perder la cabeza y no en el sentido figurado, sino que fue así. Unos cuantos amigos decidimos pirarnos un fin de semana de acampada con nuestras churris. Cuando ya estaba todo organizado mi novia me dijo que no podía venir, pero que se acercaría a la estación a despedirse. Ya estaba el tren listo para salir, y la veo llegar justo cuando arrancábamos. Empezó a correr por el andén. Emocionado y nervioso, conseguí bajar la ventanilla de nuestro vagón y ella entre suspiros, por la carrera que se estaba pegando, consiguió decirme que ya no quería verme más, que lo nuestro se había acabado. Sin poder reaccionar seguí con la cabeza fuera de ventanilla durante unos metros más. Hasta que me metí un hostión con un poste de esos que hay en los andenes de las estaciones. Mi cabeza salió volando despegándose completamente de mi cuerpo. Paré el tren y tardé dos días en reencontrarme con mi cabeza.
Para no caer en una depresión pensé que lo mejor sería tener la cabeza ocupada. Empecé a tocar la guitarra con unos colegas. Joder no pensaba que fuera tan difícil tocar la guitarra,. Aguanté tres semanas.
Si, me llegó la hora de sentar la cabeza. La gente dice que la mejor manera de hacerlo es casándote y teniendo hijos. No tenía ninguna intención de casarme, y los hijos …. Que los tengan mis colegas, yo paso. Tenía que haber otra forma de sentar la cabeza, y consulté a la ‘Gran cabeza’ , a la que lo sabe todo, a la cabeza Universal, a Internet. Busqué ‘sentar la cabeza’ y no encontró nada. Me quedaban dos meses para cumplir 29 años y me di cuenta, que durante todo ese tiempo, me había machacado demasiado la cabeza, así que decidí, que desde ese momento haría y pensaría lo que me salga de los huevos,
Pues bienvenidos a esto de la blogocosa aunque estéis como pollos sin cabeza
ResponderEliminarHola bienvenidos.
ResponderEliminarHas puesto el listón muy alto.
da gusto leer cosas nuevas!!! si ya tenía mono de escribir ahora más... se va gestando
ResponderEliminarHas hecho un buen cambio, casi todo acaba siendo cuestión de güevos. Me ha encantado.
ResponderEliminarBelén